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© Bernardo Montoya

“Cavalieri, a principios del siglo XVII, dijo que todo cuerpo sólido es la superposición de un número infinito de planos”. La Biblioteca de Babel Jorge Luis Borges

Empiezo este escrito con lo que pienso sobre la pintura-pintura. Me refiero a la pintura como una superficie bidimensional —una tabla, un muro o una tela— que recibe el óleo o el acrílico, y que además es transportable y ubicable en diferentes lugares como un objeto. Pero quiero hacerles caer en la cuenta de que esta pintura, la que todos conocen, se compone de un número indefinido de capas, todas igualmente importantes: al pintar hay que estar consciente de todas las capas desde la primera hasta la última. Se podría decir entonces que la pintura es una sucesión de planos, de materia que a simple vista es una sola y parece una superficie compacta, pero no lo es. La superficie de la pintura es, en verdad, una superposición de capas de materia que se suman una sobre otra, con espacios vacíos entre ellas, como un sándwich, una milhoja interminable, como las muñecas rusas una dentro de la otra, ¡como rocas que muestran sus estratos! A esta conciencia de las capas de pintura, cada una con vida propia, la he llamado pinturas-pinturas: una excavación arqueológica de capas que se pueden separar, convertir en islas y ocupar diferentes espacios. En mi trabajo, desde hace un tiempo, juego con las capas de pintura, acumulándolas en altura como objetos y traslapándolas para hacerlas visibles a los ojos. En esta exposición van a interpelar a los muros. Me explico: me gusta la idea de concebir la galería como un cubo blanco cuyo centro está vacío, de modo que las paredes también son capas de esas pinturas-pinturas y reciben estratos que se sedimentan. Los estratos quedan unos sobre otros, íntimos, secretos. Por eso, en esta exposición las pinturas-pinturas se expanden y ocupan una estructura de 2,44 metros 66 de alto por 1,80 metros de ancho, una galería que es un espacio recogido dentro de una galería. Una capa más. Y se contraerán en una espiral hacia un techo y un piso infinitos. La pintura-pintura es ese método de sobreponer capas de pintura, una sobre otra, hasta lograr un volumen que, gracias a la sedimentación de materia, se reafirma y se sostiene a sí mismo. Y este método proyecta un orden que —en la periodicidad que vemos de los renglones— siempre nos recordará el paso del tiempo y el encuentro entre dos planos que obligan a transgredir lo bidimensional, para ir hacia lo tridimensional. B. M. P.D.: Cualquier visitante puede corroborar que las capas se repiten en el mismo desorden, que repetido, es un orden.

Columna

Capas de pintura 300cm x 25 x 25cm 2016